Los que tienen a bien (pobrecitos) seguir de cuando en vez las tristes locuras y escupitajos del que teclea, sabrán reconocer la innata fobia a que el calendario maneje los asuntos afectivos (básicamente los míos).

Aniversarios o dias de lo que sea no son fechas especiales para mí. Creo que el reloj interno es más importante que cualquier otro y (como deseaba escribir esto!) como Einstein, creo en la relatividad.

Disgresiones (o dispersiones?) aparte, pareciera que estamos llegando al abuso, al tope en esto de los Dias internacionales de...

En lo que me parece el epítome (cualquiera que sea el significado de tal palabreja, sin menoscabo de su apantalladora utilización) del ridículo, ahora hay -en el día que se generan estas incongruentes líneas- que celebrar LA FELICIDAD!

A instancias del señor encargado de eso que llaman NACIONES UNIDAS y con una (ya si no) muy bien fundamentada argumentación, don Ban Ki Mun (perdon si no lo escribo bien, igual ya saben de quien se trata) propone que hoy procuremos el bienestar y seamos igual que las lombrices, cochinamente felices.

Normalmente, trato de no ser negativo, de ver el lado bueno a las cosas. No tengo reserva en que se celebren los dias de las tortugas camufladas, las cintas para el pelo o el dia de las paletas de mango enchiladas. Cada quien invierte (iba a escribir PIERDE, pero se hubiera visto agresivo) su tiempo en lo que quiere.

Pero con la pena, Don Ban Ki, la felicidad no se celebra ni se puede "institucionalizar". No fumen esas ondas, me cae.