Los pasos no suelen ser precisos porque no precisan serlo, en aras de un corazón humeante, tan solo humean. Llenan las miradas de luces de colores que confunden las ideas, las risas de falso alborozo, el alma de una tenue brisa. A veces, te obligas a volver la cabeza y recorrer de nuevo, a golpe de memoria, la brecha de terracería que te empeñaste en llamar camino. Descubres que las piedras que te alcanzaron el zapato eran simples guijarros, fáciles de advertir. Es fácil evaluar el pasado y soñar con lo que viene. El instante que exige la respuesta pronta y eficiente es el complicado. Unos les dicen decisiones, para otros son sueños que se hacen reales y asustan y te hacen volver la mirada. Quien sabe cuando será eso que dicen que el tiempo dirá, lo único que me queda claro es que no se a donde... pero voy.