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Hay distancias que no te alcanzan desde que las traes pegadas a tu espalda.

Los sueños que se comparten se suben a distintas nubes, la ilusión es que viajen juntos, no que se fusionen.

Cuando el que manda no es el que siente, cuando incluso se deja de sentir o se siente menos, tal vez es que no se sentía lo que se creía.

Lunas. Pasan y siempre se compartirán, solamente que en cielos diferentes. Donde las ansias de lo que uno imaginó, no colapsen con aquellas en las que alguien más solo esparcia pequeñas dosis de aveniencia. De conveniente aveniencia.

Las hogueras no encienden con promesas, con deseos o buena fe. La madera de lo cierto, leña de verdad, flama de adentro... son indispensables.

Tal vez un dia, cuando alrededor quede el escenario sin actores, sin antagonistas, sin público, podamos leer sin drama tanto drama y las lineas actuadas en tantas y tan pocas representaciones, cobren un nuevo significado... quizás el verdadero, y no sea tan espeluznante y ¿quien sabe? probablemente nos agrade.

Cuando se tocan fibras tan profundas, se corren riesgos que hay que asumir. Caminos que deben recorrerse. La meta nunca se alcanza solo mirándola. 

Incertidumbre. Respuestas para las preguntas que nadie nos ha hecho. Dudas que llenan los vacíos, vaciándolos. Travesías en solitario, pasos en falso con cierta certeza. No. No es fácil. Pero es la única manera.

 

 

AVISO:

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Un Julio