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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2007.

Sube y baja

Otra vez la discordia, otra vez la barrera, de nuevo esa sensación de no sentir y sentir de mas. De muchas formas, de diversas maneras, de un modo y de otro y de otro y no. Como se apaciguan las preguntas que no tendran jamas respuesta? Como se calma un ansia de saber ante tu inequivoco e ignorante destino? Resignate. Acostumbrate a la mierda del silencio. Se como la mayoria que, cómoda, se traga todas sus intimas y fantasmales disyuntivas y las va vomitando poco a poco, a manera de dardos, flechas, lanzas. No creas que se puede siempre crear ese vínculo, esa conexión. No siempre la palabra puede viajar a travez de la insidia, Y si, por azares, se dan cuenta que la esperas, ya no hay remedio: nunca llegará. Se convierte la impronunciada en la mejor manera de cortar con diminutos pero dolorosos trazos, a tu irredento corazón. Tajos consecuentes, consuetudinarios, lentos y progresivos que acaban, si te dejas, por exprimir hasta la última gotita de esperanza que pudiera haber quedado en el fondo del vaso mayor. Alguna sugerencia? Recetas que no pasen por el ojo por ojo? Dar una sopa de su propio y maldito chocolate? Los impedernidos no aceptamos facilmente el cambio. Duele saber que gana, como casi siempre, el orgullo y la mala leche. Duele aceptar que el amor no es lo que mueve al mundo. Ingenuo? Imbécil? Fuera de contexto y realidad? Si. Asi soy. Todavia confio en ti. Todavia espero que me hagas ver, de entre tantos, mis fallos. Aun anhela mi estúpido corazón alcanzar a mover algo que, ahora ya, casi como un milagro ilumine al tuyo y te haga ver lo simple y llano de las cinco letras, tan llevadas y traidas: TE AMO.

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Anecdóticas consecuencias

El camion iba hasta el tope, el humor era insoportable (ambos), no hacia mucho calor y sin embargo, sudaba. El chofer, un gorila malayo, entonaba el ultimo movimiento del Concierto 345 de Brahms/McCartney, pero a ritmo de bachata. En el tercer asiento de atras para atras, batallaban para embonar una señora inmensa con sus siete hijos, todos rozagantes. El pasajero de al lado fue deshidratandose ante el peso y desaparecio en un agujero del cojin. Sus anteojos servian a la señora como sonaja para los tres engendritos mas pequeños. (Si 314 kilos entre los tres, es pequeñez) En el pasillo y colgado del pasamanos, pasalonjas y pasapechos, hacia malabares para mantener el equilibrio el Lic. Gongorica, gestor de todo tipo de tramites y ningun tipo de merito, que ademas no conseguia ni un trabajo que pudiera llevar a término. Por delante de el y antes del tubo, se contoneaba al pasar de los baches, topes y banquetas (y uno que otro peaton) Lucrecia, asistente doméstica en casa de la Familia Rivadeneyra del Castillo, que habitaban el interior 3 de la vecindad mas paupérrima del barrio. El Lic. tenia encima las carnes generosas y todavia firmes de Lucrecia, ésta sin embargo no se percataba de nada que no fuera la revista que hojeaba el caballero del unico asiento de la fila 13, dos adelante de ella. El Lic. , nervioso, intentaba mas por pena que por educación, no hacer tan evidente su "incomodidad" pero era inevitable. Al darse cuenta del aparente desinteres y ante la cercania del cierre de la falda de Lucrecia, aventuro un rápido movimiento y logro bajarlo un poco; ella ni lo notó. Al haber un poco de holgura,intrépìdo, metió la mano por entre la falda y la piel para darse cuenta que no habia nada mas. Dos latas de cerveza recorriendo el camion de atras hasta el frente, merced a la avanzada tecnica de frenado del de Malasia, lo asustaron y se detuvo un milimetrico instante. Lucrecia no perdia detalle de la boda de la Mocosa Plateada, preclara estrella del Canal de las Mismas. Continuo su safari y encontro lo que buscaba; un refugio humedo y tibio para sus ansiosas manos. Perdio nocion de todo. Palpo, apreto, pellizco. Lo ultimo que recordó fue la imagen de un enorme amasijo de tatuajes y groserias, encima de el con una llave estilson. El marido de Lucrecia, pues.



Camina para allá

Volvia de una nube, tocaba estrellas con mis manos, su piel era mi faro y la cama solo se dejaba habitar si estaba conmigo. Las noches en solitario simplemente manifestaba su condición de conjunto de maderas, clavos y algo parecido a un colchon. Dibujaba los sueños que despues se volvian tremenda realidad que agolpaba toda la furia contenida durante decenas de lunas llorosas de luz. Las manos viajaban a travez de los susurros, los silencios y los te amo al oido. El sudor y la esencia de maneras de estar alli y tan lejos, tan alto, tan fuerte y tan tierno. Venia a visitarme cuando no estaba conmigo, me dejaba una mirada cálida y lánguidos movimientos afirmatorios con la cabeza, sobre todo cuando preguntaba y contestabas que no a cualquier pregunta, pues la razón no tiene lógica y se puede decir lo contrario. La imagen no se imagina, pero se queda en ti. En tu loca percepción de lo que anhelas y no obtienes, aunque lo tienes. La resignación camina para allá, para donde tus ojos no ven, para donde nada espera y todo queda pendiente. Transformate en algo real, permuta las fobias y filias, no elijas, no decidas, solo se. Se como tu. No como te han dirigido hacia ti, no como lo que esperamos de todos. Camina para allá y si encuentras lo que parece que no buscas, mucha suerte.

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Estrellas apagándose queriendo brillar por los que las observan desde el fondo del abismo

Quise poner tu luz entre mis ansias,

mojarme la retina sin razón.

Pero ganaron tus nostalgias,

inundando al corazón.

 

Deseaba con tanta gana

aprisionarte en mi vida,

alimentando esperanzas

y encontraron la salida.

 

Ofrecí lo poco y lo mejor,

acaso para saciarte

y me quede sin calor

entre la noche del martes.

 

No nos basto para futuro

tu presente desválido,

mi bagaje de inseguro

y los sueños compartidos.

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La vida en este país

Es curioso como todo se relativiza a medida que vamos perdiendo, poco a poco, nuestra ya maltrecha capacidad de asombro. Cada quien va actuando la telenovela de la vida propia e interactua con otros en las correspondientes. De hecho, esas mezclas son las que, generalmente condimentan la cotidianeidad de todos. No pretendo aburrirte, pues, con mis particulares fantasmas y broncas, se que tu ya traes los tuyos y seguramente, mas macabros y escabrosos. Lo que quiero pedirte es que hagas un pequeño alto y, nunca, nunca te acostumbres a lo que esta pasando en este nuestro querido México. No es normal que unos desgraciados se maten entre ellos y se lleven entre las patas a dos o cuarenta vecinos. No es común ver al Ejercito en las calles. No está bien que en esta "guerra" se mueran los que no deben y los que la deben sigan como si nada. No esta bien. No te acostumbres, por favor. No quiero tampoco que te indignes, grites o salgas a las calles a exigir, demandar, amenazar o intimidar. Eso es como apagar una hoguera con alcohol. Solo pido: no te acostumbres a lo malo. Que es lo malo? Que es lo bueno? Tu lo sabes. Por mas "profeta" que el que teclea quiera sentirse, tampoco es cuestión de educarte y decirte: "es por aqui", o "deberías hacerle de este modo". Realmente, lo que sucede es que yo tampoco se, asi que no sirvo como referente o guia de nadie. (a veces ni de mi mismo!) Nomás; no te acostumbres a ver todo de modo aséptico y no pienses que no puede pasarnos a ti o a mi. No quisiera asustarte, pero desdichadamente es posible. Si tuviste o tienes algo de fé, úsala ahora, parece ser un buen momento. Si nunca has tenido, recuerda nada mas que no estas solo y que la gran mayoría de nosotros NO SOMOS TUS ENEMIGOS.  A lo mejor no te conocemos ni podemos hacer nada por ti, pero no queremos que te pase nada, de verdad. A ti que te dedicas, seguramente sin proponertelo, a asesinar y a encontrar cada día nuevas formas de causar terror: lo estas haciendo muy bien. Busca dentro de ti y ojala encuentres un motivo para dejar de hacerlo, para dejar de matar y buscar una salida que no pase por la violencia, que no nos haga menos humanos, que no enlute a nadie y que no cause tanto, tanto daño. Perdon por ser tan ingenuo, por la "inocencia" pero sigo creyendo en que se puede.

Viva México...




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