Tal vez el tiempo no pasa por aca, de modos insospechadamente lentos. Cualquiera puede soñar con nada y todos debemos despertar de ningun lado. Es una vez o una voz, de fuerte raigambre y recio abolengo, rancio de suyo. Luces, flores, pergaminos de la trampa de siempre, al acecho de un resquicio, una grieta en el animo, un pestañeo de cualquier ojo, una pizca de polvo golpeada por el polvo. No obsta, empero, esperar algo; lo que sea. Falsos espejos que creimos o creemos ventanas abiertas y son puertas, adivinas, cerradas.