Huelga prolongada de teclazos. Tiempos convulsos en la vida de su posteador menos preferido. Se apagan (mas bien parpadean un rato) luces que se prendieron muy temprano en la vida de muchos.

Don Mario se durmio, nos hizo soñar a todos. ¿Se murió? Yo creo que no, los destellos, los calambres en el alma, los suspiros en blanco y negro, las carnes trémulas a control remoto, todo ello es de suyo inmortal. El responsable no puede morir, no morirá nunca.

Salud, Don Mario, uruguayo, terrícola, tremendo.