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la mañana no llega, se avecina y en la espera recoge, turbada y ansiosa, todas las nostalgias que le es posible acumular.

la noche no huye, se escabulle entre mis nubes y tus iridiscentes deseos. Siempre escapa.

entretanto, nada y todo, momentos eternos, distancias insalvables que recorrer de pronto y para nunca...

apunto a tu mirada, tratando de esquivar espinas y alcanzo un destello de eso que no se puede definir

el radar no falla, el blanco dió en el misil, como siempre -hay días que las ausencias se agradecen aunque hagan arder por dentro-

esa mirada...