Una historia no precisa ser medida, un recuerdo no quiere ser almacenado.

Las ideas se rebuscan, aun en medio de tanta claridad. Por ello, por ellas, por la ausencia y la confabulación, por tanto y de tanto, a veces no basta una forma de meter en cajas o cajones aquello que te rebasa.

Hay cielos que se escapan de la vista, estrellas que no alcanzan a tocarte por mas que te interpongas a su paso, brisas astrales que no mojan mas que alguno de los recuerdos que todavia no vives.

Empero, si te empeñas, es posible -siempre y cuando te empeñes- tratar de encapsular en algun tipo de almanaque mental, ciertas vivencias que señalan u orientan tu mañana.

Noventa lunas pueden ser eternas. Lo cierto es que son apabullantes.

En la absurda lógica de lo que no puede entenderse... dibujan alineadas lo que a lo lejos esboza un corazón. Uno inmensamente feliz.