Cuando cuelgas las esperanzas de un cuarto menguante, cuando lo oscuro no parece terminar y la luz se diluye y se filtra hacia donde ya no imaginas.

A veces, es tiempo de trocar los sueños por estrellas. Asumir que no te fuiste porque nunca terminaste de llegar, que no puede terminar lo que no tuvo a bien comenzar.

Abrazar tu soledad y decirle que todo algun día irá peor y que es mejor que negociemos la complicidad que tanto nos negamos.

En ese soñar de lo que tanto sueñas, de repente despertar y notar que no fue solo una ilusion y que tu dia de hoy fue superado por el de ayer, y juntos asesinan mañanas y pasados, que luego resucitan con mas frenesí, atropellando los recuerdos.

Si nuestro itinerario admitiese descuentos o reembolsos, si pudieras desembarcar sin cuidado ni previo aviso, si eligieses libremente la recompensa del viaje, solo se que pediría de nuevo viajar contigo...